El presupuesto total aprobado para 2026 asciende a S/ 257 561.619.143. Esto implica un incremento de aproximadamente 2.3 % respecto al presupuesto de 2025. Prioridades y enfoque El diseño del presupuesto apunta a reforzar servicios públicos esenciales — sobre todo educación, salud, seguridad ciudadana, saneamiento e inversión descentralizada. Más del 60 % del presupuesto se destinará a gobiernos regionales y locales, lo que equivale a unos S/ ≈ 93 000 millones, para incentivar la descentralización y permitir que las autoridades subnacionales ejecuten obras e inversiones directamente. Ejemplos de asignaciones sectoriales En educación, se planea usar parte del presupuesto para remuneraciones docentes, construcción de nuevas escuelas (por ejemplo, Escuelas Bicentenario), becas, infraestructura, entre otros. En salud, hay fondos asignados para aseguramiento universal, equipamiento médico, control de enfermedades, mantenimiento del sistema público, lo que busca continuar y fortalecer políticas sanitarias previamente establecidas. Hay partidas específicas también para proyectos de saneamiento, agua potable, saneamiento rural, lo que puede traducirse en mejoras reales en servicios básicos para zonas urbanas y rurales. Papel estructural del presupuesto: inversiones y gobierno local El presupuesto 2026 incluye mecanismos para facilitar la ejecución de inversiones estratégicas: infraestructura, obras públicas, proyectos regionales — no solo gasto corriente. Eso implica que no se trata simplemente de mantener el funcionamiento del Estado, sino de impulsar desarrollo territorial, reducción de brechas y apuntalar políticas públicas de largo plazo. Tensiones e implicancias Al asignar más recursos a gobiernos locales y regionales se busca dar mayor autonomía y capacidad de ejecución. Pero eso también exige una gestión pública responsable: ejecución oportuna, eficiencia en gasto, transparencia. Si los recursos no se usan bien, la descentralización puede generar desigualdades o mal uso. Para muchos sectores (educación, salud, agua, saneamiento), este presupuesto representa una oportunidad real de cierre de brechas históricas. Pero el éxito dependerá de la ejecución — si el Estado y los gobiernos subnacionales hacen buen uso de los fondos, si las obras llegan, si los servicios se prestan de forma efectiva.